About

Posts Urbanos:

Cuentos, microcuentos, ficciones súbitas.
roberto 

Mis historias y vivencias son urbanas. Y me gusta lo de post urbanos porque lo virtual de la red en la aldea global superó los lí­mites que conocíamos.

A veces diré algo interesante. A veces serán palabras perdidas. Seguramente, en el acto de escribir, la crisis de la pantalla en blanco me ataque muchas veces. Pero ahí­ voy a estar, rescatando momentos, frágiles como un instante. Acordándome de ella. De mí­. De otros.

Personas en línea

En estos momentos hay 1 personas visitando "Posts Urbanos"

Comentarios recientes


Oficios

Enviado por Roberto Arancibia el martes, septiembre 27, 2005 a las 14:50
Roberto Arancibia

Sentir el aire frío y contaminado de cada mañana al salir a trabajar. Caminar diez cuadras, todos los días. -Me hace bien, me miento, buenas piernas. Zambullirme en el metro, diez estaciones. Llegar apurada y pintándome, a amarrarme al escritorio. Trabajar con buena cara. Día sin novedades. Saber que falta poco. A las seis salgo. Me voy. De vuelta al Metro, a caminar de nuevo, meterme al local, como todos los días. Bailar, tratar de tomar poco, dormir lo que más pueda. Hoy, imposible, una delegación de japoneses y una despedida de soltero.

 

Etiquetas:

Manual de instrucciones

Enviado por Roberto Arancibia el lunes, septiembre 26, 2005 a las 13:50
Roberto Arancibia

Asegúrese de leer este manual hasta el final. Aquí nadie se hace responsable si algo sale mal.

Su corazón, en lo posible, debe estar sano, sin trizaduras. Asegúrese especialmente de su potencial lealtad, sin condiciones.

Llene sus días con la total presencia de una mujer. Mientras más hermosa e inalcanzable, mejor. Preocúpese de ella. Mímela hasta en los más pequeños caprichos. Consiéntala, alimente su ego, nutra su vanidad, cumpla sus fantasías. No se le vaya a ocurrir contradecirla, o deberá comenzar todo desde el principio.

Una noche, cualquiera, idealmente de luna, deberá declararle su amor, su devoción, su entrega. Ella, seguramente, hará oídos sordos, se dejará querer, sin comprometerse demasiado. Remítase a abrazarla con pasión y besarla dulcemente. Parece extraño, es cierto, pero acostúmbrese a estas mezclas.

Escríbale, ocúpese, investigue sus gustos, adelántese a sus deseos. Improvise, combine otras técnicas, en esto no hay recetas infalibles.

Todo esto, sin duda, le traerá daños colaterales, los efectos a veces son devastadores. Pero, con fuerza y dedicación, deberá usted seguir adelante.

En un breve período de tiempo, que varía en cada caso, tendrá usted el corazón roto. Se lo garantizamos.

Advertencia final.-

En algunos casos, contados con los dedos de una mano, se enamorarán perdidamente de usted.

Esto significa que ella lee este Manual.

Deberá usted entonces remitirse a cambiar de personaje, dejarse querer, ignorar sus súplicas y finalmente desconocerla.

Hasta la próxima vez que todo comience nuevamente.

 

Etiquetas: