Carta

Estimada señora,
Lo primero, deberá usted disculpar la letra, y sobretodo, el papel. No están los tiempos para gastos. Lejanos están esos días en que la vida me sonreía. Justo cuando usted apareció. Yo terminaba de almorzar, los amigos palmoteaban mi espalda, otros me saludaban desde sus mesas. Y apenas la ví, quedé prendado, desde ese día y para siempre.
Y te lo dije, ¿recuerdas?

Caminé hasta tu mesa, tomé tu mano y te lo dije: El mundo está a sus pies mademoiselle. Y apenas te sonreiste. Y como a porfiado y testarudo no me la gana nadie seguí insistiendo, y logré llegar hasta tu mesa, tu casa, tus brazos, tus brazos donde me dormí. Tarde escuché los consejos, las palabras. Tarde entiendo los rumores. Y ahora, que la rabia me vuelve, quiero decirle a usted señora que no me arrepiento de nada. No hay reproches, no hay resentimientos. Aunque de verdad, tampoco hay olvido. Te echo de menos, las noches son eternas. No hay mucho que hacer aquí. No hay nada que hacer desde aquel día. Mal día. No debería haber llegado. Aunque la verdad, ahora puedo decírtelo, llegué temprano muchos días, y esperaba que él se fuera para contar 20 minutos y entrar. Luego fueron 19, 18, 17 y así, pensé que ibas a darte cuenta, pensé que se lo dirías, pensé que te cuidarías, que te cuidarías de mí.

El día antes dejé pasar un minuto exacto y entré. Y me miraste igual que todos los días, como parte del decorado. No es bueno sentirse como planta o papel mural. Esa tarde te dije, mañana trataré de llegar antes por si podemos conversar y tratar de arreglar todo. No tengo nada que arreglar, me dijiste. Tú sabes lo que quiero. Esa misma noche ordené todos los papeles, el testamento, las escrituras. Me fui temprano, volví temprano. No salió todo como quería, y aquí me tienes.

Sé que donde estás ahora no te dejan leer, ni siquiera te deben entregar mis cartas, sospecho que tampoco salen de aquí, pero, porfiado, te seguiré escribiendo. Me quedé lleno de cosas que no te dije, y como sabes, prendado de tí, desde aquel día y para siempre.

Tuyo,

PD.: Hoy se cumplen 20 años.

 

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Comentarios

Quisiera saber qué pasó cuando volvió. O tal vez no.
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20 años no es nada y que febril la mirada...
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Clak, clak... un suspiro dejaste en mi, y este aplauso es para ti.

escribes desde el alma y quedan poco.

un beso y exito
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Me emocioné...
Yo no cacho como hacen pa escribir tan re bonito algunas personas, personas como tú, que hacen una obra de arte usando como pincel, los sentimientos, y como pintura, las palabras.
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Aplaudo todos tus escritos, y algunos me gustan sinceramente...
En especial los "microcuentos" y las "3 historias"...

No se porque pero leo tus cosas y siento a Chet Baker tocando My Funny Valentine con esa ternura que solo el tenia, esa ternura que acaricia el alma...

Tengo ganas de comenzar un blog...acepto consejos...
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Juan, no cuesta nada crear un blog, 3 pasos, 3 minutos, y a escribir: www.blogger.com
Y deja la dirección para irte a ver.
llrc
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Qué historia tan triste.
Me gusta como escribes, Roberto.
Felicidades por tu sensibilidad.
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Se cumplen 20 años de qué, no me queda muy claro. Muy interesante el blogs. Saludos.
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Me pareció interesante, pero como que le faltó un shock, una bofetada o un zamarreo por último. La idea es buena, el despecho amoroso y la infidelidad, que es la génesis de algunas de las más crueles venganzas y uno que otro crimen pasado para lo espantoso. Yo lo aprovecharía para eso. El final abierto es tan abierto que me imagino otros finales mejores incluso. No sé si el tipo está preso, si la mató, si se volvió loco, o si el patas negras era en realidad un sádico millonario que se la llevó a un castillo rumano para desatar su lujuria violenta cada noche por veinte inalterables años, mientras él la recuerda viviendo bajo un puente y escribiéndole una carta en un enmierdado trozo de confort usado, usando su sangre como tinta. Una cosa así...

Salu2
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La fiel carta del eterno enamorado, del romántico ilusionado, del niño encantado. Eres tú el hombre poseído por aquella irreverente mujer? pues, las penas de amor dejan una huella indeleble en el corazón, empero, esa misma sensación idealiza la cuestión, sintiendo de aquella antigua relación una idílica pasión, truncada tal vez, por un necio error...

Ya que más da, aun eres joven y talentoso, aquel efímero amor, es pasado. Es ahora tu tiempo actual, listo a empezar y nuevamente AMAR

Saludos amorosos
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Una vez pense en que haria si la persona a la que amaba moria. Me dio un terror que no pude controlar. Casi tan grande al que senti cuando imagine que haria si la persona que el mas amaba moria. Como podria yo contener su dolor? Somos tan poquita cosa cuando nos alejan. Nunca murio nadie, mas ambos estan lejos. Y sigo pensando en ellos. Como si nunca me hubiese alejado.

Perdona, no tengo acentos.
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ay. puchas que se sufre cuando se suhre por amor. duele mas incluso que otros dolores. es extraño.
el corazon esta lleno de misterios.
wen post.
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Gran dolor el de la traición. ¿Por qué aferrarse tanto?¿Por qué insistir en fingir no ver lo que es evidente?¿Por qué después de 20 años todo sigue vivo? Amor? o simplemente obsesión por los días buenos, los momentos que en sentimos esa divina plenitud... días que fueron...días que no volverán.
Qué dificil es dejar todo atrás, a pesar del dolor, parece ser que la esperanza de recuperar los días amor es mayor que ese desgarrante dolor.
Supongo que esas son las nubes que muchas veces no dejan ver nuestras estrellas.

Salu2
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historias urbanas y un poco de imaginacion...
quizas fuiste el personaje desconocido que un dia en mi juventud me regalo flores en la calle, quizas aquel que una mañana de nieblas irrumpio mi vida, regalandome un libro con sus poemas... desconocidos amables romanticos e inolvidables...
como tu cuando visitas mis tejados y escribes una nota para mi...

una caricia en vuestra mejilla
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Yo te escribí una carta y luego otra. Y juro que te las envié... al menos, pedí que te las enviaran. Pensé que lo habrían hecho, pensé que te habrían llegado. Ahora que he salido de allí, ahora que estoy en paz con mi corazón y que él también está lejos, ahora que he podido leer tu carta en este blog, te digo que yo también sufrí y pasé por la angustia, el dolor, la pena, el desconsuelo y la soledad de no tenerte, de no saberte, de no tocarte. Nunca te olvidé.

Pero de eso hace ya diecinueve años...
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