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Posts Urbanos:

Cuentos, microcuentos, ficciones súbitas.
roberto 

Mis historias y vivencias son urbanas. Y me gusta lo de post urbanos porque lo virtual de la red en la aldea global superó los lí­mites que conocíamos.

A veces diré algo interesante. A veces serán palabras perdidas. Seguramente, en el acto de escribir, la crisis de la pantalla en blanco me ataque muchas veces. Pero ahí­ voy a estar, rescatando momentos, frágiles como un instante. Acordándome de ella. De mí­. De otros.

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Esa noche

Enviado por Roberto Arancibia el domingo, diciembre 04, 2005 a las 22:40
Roberto Arancibia

Estaba sola, pensando en tí, como hago a veces. Tranquila. Mirando el techo. La lámpara triste, llena de lágrimas. En silencio. Decidiendo si me paraba de la cama, tibia, sola, mía, y antes tuya. Pensaba en la nula conveniencia de pisar el suelo helado y caminar por las baldosas blanca roja blanca roja del pasillo blanca doblar y estirar la mano hasta el interrruptor prender la luz y buscar algo de pan que sabía que había en alguna parte pero mejor lo dejaba para el desayuno con un té y mejor vuelvo a la cama de donde nunca me moví, cuando puse atención a los ruidos de la calle. Todos los perros del mundo estaban ladrando aullando llorando gritando. Congelada, no me moví ni cuando todo comenzó a moverse en serio. Un rumor sordo y subterráneo que creció rápido, un ruido ensordecedor de cosas sin control cayendo, colgando, trizando, rompiendo quebrando gritando ladrando asustando inmovilizada a mi cama mi cama oscura y sola que era tuya, oscura y sola que se llena de vidrios que no sé por qué son rojos raro están rojos y me duelen y también los ojos que tratan de ver algo, es raro, hay estrellas en el techo y no lámpara y no sé donde estarás ahora que todo se mueve y rompe y deja de doler.

 

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Enviado por Betty el 17/12/2005 a las 22:34
Nunca he vivido un terremoto, ni temblorcillos tampoco.

Salvo los de la pasión.

Enviado por bai el 01/01/2006 a las 18:17
Al día siguiente tomé un avión y volé diez mil kilómetros. Y no estabas. Sólo encontré vidrios rotos que crujían bajo mis pies mientras trataba de encontrar un taxi que no me robara lo poco que tú me habías dejado....

Espléndido.

Enviado por Anónimo el 17/10/2006 a las 14:05
muy bueno muy romantico





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